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La IA no te convierte en experto, pero hace mejor al que ya lo es

IAMomi Cohen3 min de lectura

Últimamente no pasa una semana sin que alguien me pregunte si la inteligencia artificial nos va a dejar sin trabajo a los que nos dedicamos a esto. Entiendo la pregunta. Yo la uso a diario y mi respuesta, por ahora, es que no. Al menos no a quien sabe hacer bien su trabajo.

El problema no es la herramienta

Haz la prueba. Pídele a cualquier IA un logo para una clínica dental. En unos segundos tendrás algo que probablemente no esté mal: colores limpios, un diente estilizado, una tipografía redondita. Lo mismo que le dará a la siguiente persona que le pida lo mismo.

La IA no sabe qué necesita esa clínica en concreto, a quién quiere atraer ni en qué se diferencia de la de enfrente. Tampoco te lo va a preguntar si no se lo cuentas. Y si quien la usa no tiene claro el resultado que busca, sale justo eso, algo correcto y genérico.

Por eso digo que usar IA no te hace experto en nada. Igual que comprarte una buena cámara no te hace fotógrafo, y de eso algo sé.

Cuando ya sabes a dónde vas

Con oficio detrás, la cosa cambia bastante. Cuando llevas años haciendo marcas, webs o campañas, empiezas cada encargo con una idea bastante clara de lo que quieres conseguir. Sabes qué suele funcionar y, sobre todo, distingues rápido lo bueno de lo que está casi bien.

Ahí la IA ayuda muchísimo. Lo primero que se nota es el tiempo: sacar varias líneas de titulares o una primera estructura de web antes me costaba una tarde y ahora me lleva un rato. Aunque lo que más valoro no es la velocidad. Puedo explorar muchas más opciones antes de decidir, y cuantas más comparas con criterio, más fino acaba siendo lo que eliges.

También me deja hacer cosas que antes no cabían en un proyecto normal. Analizar cientos de reseñas de un sector para ver qué le preocupa a la gente, preparar versiones de una campaña para públicos distintos o montar en un día un prototipo de web para que el cliente lo vea funcionando. Antes eso o no se hacía o se hacía a medias.

Lo que sigo haciendo yo

Hay partes del trabajo que no dejo en manos de ninguna herramienta. Entender al cliente es la primera. Decidir qué se cuenta y qué no, la segunda. Y la revisión final, la de preguntarme si aquello suena de verdad a esa marca y si todo lo que dice es cierto.

Esto último importa más de lo que parece. La IA se equivoca con una seguridad pasmosa, y si no tienes el conocimiento para ver el error, se publica tal cual y con tu nombre debajo.

Las fotos tampoco las delego. Una foto real de tu equipo trabajando cuenta cosas que ninguna imagen generada puede contar.

Ni miedo ni fe ciega

Entiendo el miedo si tu trabajo consistía en tareas mecánicas que una máquina hace igual de bien. Si lo que aportas es criterio, experiencia y conocer a tu cliente, probablemente sea la mejor ayudante que vas a tener.

Yo lo veo así: el destino lo sigues eligiendo tú. Lo que cambia es lo rápido y lo bien que llegas.

Si quieres ver cómo la aplico en un proyecto de marca o de web, escríbeme y lo hablamos.