Vídeo institucional frente a vídeo corporativo: en qué se diferencian y cuál necesitas

Vídeo institucional y vídeo corporativo se usan muchas veces como si fueran lo mismo, y es normal. Se hacen igual, con guion, grabación y montaje, y hasta pueden salir del mismo rodaje. Lo que cambia es lo que le piden a quien los ve.
Un vídeo corporativo presenta a una empresa para que alguien quiera trabajar con ella. Un vídeo institucional explica quién es una entidad, qué hace y por qué importa, para ganarse la confianza o el apoyo de la gente. El primero acerca una decisión de compra. El segundo deja una idea de lo que representa esa organización.
Suele encargarlo un ayuntamiento, una fundación o una asociación, aunque también una empresa puede necesitarlo cuando quiere hablar de sí misma sin vender nada.
Las diferencias que afectan al trabajo
Más allá de la definición, estos son los puntos que cambian la forma de plantear cada vídeo:
- El objetivo. En el corporativo, que te llamen o te pidan información. En el institucional, que te conozcan, confíen en ti o apoyen lo que haces.
- Quién lo ve. El corporativo se dirige a clientes y prescriptores. El institucional, a un público más amplio: ciudadanos, socios, patrocinadores, administraciones o tu propio equipo.
- El protagonista. Los servicios y la forma de trabajar, en un caso. La labor y las personas que la hacen posible, en el otro.
- El tono. Directo y concreto si hay que convencer. Más sereno si hay que explicar, sin perder la cercanía.
- Quién da el visto bueno. En una empresa pequeña pueden ser una o dos personas. En una entidad suele haber más gente que revisar el guion y, a veces, normas de imagen que respetar.
Dos ejemplos de vídeo corporativo
En Grupo Moyano Lanzat grabé vídeos de sus residencias de mayores en Benalmádena. Quien busca una residencia para su padre o su madre necesita ver el sitio, al equipo y cómo se vive allí, así que el vídeo le enseña las instalaciones, las personas que cuidan y las actividades del día a día. Le ayuda a tomar una decisión muy concreta.
En una residencia, el trato se entiende mejor viéndolo que leyendo una lista de servicios.
Evital tenía otro reto. Era una plataforma de fisioterapia online, un servicio que mucha gente no sabía cómo imaginar, y su negocio se apoyaba sobre todo en prescriptores. En la sesión de septiembre de 2022 grabamos al equipo de fisioterapeutas en la consulta para enseñar cómo funciona una sesión de verdad.
Una profesional explicando su trabajo aclara el servicio y le pone cara.
Cuando la pieza se acerca a lo institucional
Trabajando en la misma empresa se ve muy bien cómo conviven los dos tipos. En Viten hay vídeos claramente corporativos, como los de la cartera de servicios médicos y de estética, que cuentan qué ofrece la clínica. Y hay otros con un papel distinto.
El vídeo que presentó el paso de Vital & Clinic a Viten no vendía ningún tratamiento: explicaba un cambio de nombre y de marca. Las felicitaciones de Navidad y las piezas de días mundiales, como la del Día Mundial de la Fisioterapia, tampoco buscan una cita ese mismo día. Sirven para que la gente sepa quién está detrás de la clínica y qué le importa. Esa función es la de un vídeo institucional, aunque lo firme una empresa.
El ejemplo más cercano que tengo es Emma y Timoteo, la campaña de Viten a beneficio de la Fundación Olivares. Es una acción de responsabilidad social, con un peluche solidario que comprar, pero el vídeo hace lo que se le pide a uno institucional: dar a conocer una causa y conseguir que la gente quiera apoyarla.
El tono se decidió antes que el formato. Dibujar la historia permitió hablar de cáncer infantil sin dramatismo.
Lo más difícil fue encontrar el tono. Lo cuento con detalle en cómo nació Emma y Timoteo.
Cómo se plantea cada uno
Al escribir un guion corporativo empiezo por las dudas de quien está a punto de elegir: qué necesita saber, qué le frena y qué tendría que hacer después de ver el vídeo. Por eso funciona bien que hablen clientes y profesionales, y que se vea el trabajo en marcha. Si vas por ese camino, te puede servir cómo grabar testimoniales que suenen naturales.
En un institucional parto de otra pregunta: qué tiene que recordar alguien que no sabía nada de vosotros. La tentación es contarlo todo, con la historia completa, cada área y cada logro, y el vídeo acaba pareciendo una memoria anual leída en voz alta. Funciona mejor elegir una idea y sostenerla con personas reales y con una o dos historias concretas.
También cambia la preparación. Con una entidad conviene saber desde el primer día quién aprueba cada fase, para que el guion no se reescriba a última hora. Si se graba en un acto o en un espacio público, la fecha no se mueve y hay que cerrar antes los permisos y el plan de rodaje. Y si el proyecto está financiado por otra entidad, conviene comprobar si exige incluir logotipos o leyendas concretas.
Cuál necesitas
Tres preguntas lo aclaran casi siempre:
- ¿Qué quieres que haga quien lo vea? Si es contactar o pedir presupuesto, es corporativo. Si es conocerte, confiar en ti o apoyar tu causa, es institucional.
- ¿Dónde se va a ver? Una web comercial o una reunión de ventas piden lo primero. Un acto, una presentación a socios o una petición de apoyo suelen pedir lo segundo.
- ¿De qué va a hablar? De lo que ofreces o de lo que haces por los demás.
Si te sale un poco de todo, es habitual. Lo que suele fallar es meter las dos cosas en la misma pieza: unos minutos de valores y otros de servicios, que no convencen a nadie. Es mejor planificar una grabación de la que salgan dos vídeos, cada uno con su guion.
Qué mueve el presupuesto de un vídeo institucional
Depende de lo mismo que cualquier otro vídeo: el guion, los días de grabación, quién sale, lo que se añade en el montaje y cuántas piezas salen. Lo explico con ejemplos en qué incluye un vídeo corporativo y de qué depende el precio.
En uno institucional hay tres cosas que conviene tener en cuenta además:
- Las revisiones. Cuantas más personas aprueban, más tiempo de guion y de montaje hace falta. Acordar el número de rondas desde el principio evita sorpresas.
- Los rodajes con fecha fija. Un acto o una inauguración no se repiten, y eso puede exigir más preparación o más de una cámara.
- Las versiones. Subtítulos, otros idiomas o cortes para redes hacen que el vídeo llegue a más gente, y salen mejor si se piensan desde el guion.
Para pedir presupuesto, cuenta para qué es el vídeo, dónde se va a ver, para qué fecha lo necesitas y quién tiene que aprobarlo. Con eso se puede dar un precio cerrado y comparar propuestas que hablen de lo mismo.
Si tienes un proyecto entre manos y no sabes por cuál de los dos ir, en mi página de vídeo corporativo e institucional en Málaga te cuento cómo trabajo, o escríbeme y lo vemos con tu caso.